[Columna] El gobierno de Macri en Argentina: A dios rogando y con el mazo dando

El periodista y conductor radial Carlos Polimeni hace una referencia a cómo empezó el 2017 la administración de Mauricio Macri en Argentina, asegurando que inició el lustro con golpes y palos.

“Golpes y palos a los centenares de manteros en el barrio de Once. Golpes y palos a los integrantes mapuche de la pequeña comunidad de Cushamen en Chubut. Golpes y palos al que levante la mano en señal de protesta. Antes de eso siempre con cámaras registrando, había significado el desalojo del edificio tomado del Padelai en el barrio San Telmo”.

“No son hechos aislados entre sí, sino parte una política en desarrollo basada a su vez en encuestas y sondeos. Como dice el columnista Horacio Verbitsky en Página 12, de la detención ilegal de Milagro Sala en Jujuy, a la represión miserable contra mujeres y niños mapuches en Chubut, hay una línea ideológica de coherencia. Un gobierno que cree que así responde un mandato. Es el votante de los mandatos que quiere meterle palo a los pobres, a los menesterosos y a los revoltosos. Porque no nos engañemos, Argentina es un campeón mundial de la lucha por los Derechos Humanos, porque al mismo tiempo es un país lleno de personas formadas en la lógica de a estos hay que matarlos a todos”.

“Esa gente que dice, ah yo no sabía, la verdad es que hubo excesos y no, no no está bien, pero que ideológicamente sostuvo regímenes militares autoritarios y también regímenes que hacen del palo en la nuca parte de su política”.

“El columnista dice que escribió el domingo que los mapuches que habían cortado el tránsito en una vía de un campo comprado por Benetton, los iban a moler a palos, lo hacía porque habían datos en la mano. Por ejemplo, las fuerzas de seguridad habían consultado en el Hospital de El Maitén si podían atender a heridos graves. Es decir, tenían una orden judicial de despejar una vía de tren, pero empezaron preguntando si podían meter bala y palo. Hoy nueve adultos de esa comunidad mapuche están presos”.

“Al respecto, dice Verbitsky, hay hechos llamativos como la insistencia de Mauricio Macri en anunciar un combate contra el terrorismo que aquí no existe, pero al igual que el narcotráfico, son el pretexto para el control social cuando la economía sigue sumida en la estanflación que el gobierno desató con su accionar desde el primer día”.

“Además de eso, de la insistencia de Macri de hablar de que aquí hay terrorismo y narcotráfico, discurso que le encanta al poder en Estados Unidos, el informe de gestión del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich, que no
considera las reivindicaciones de los pueblos originarios como un derecho constitucional, sino un delito federal que le permite en todo caso además, espiar y reprimir. Por eso ha habido muchos casos de infiltración de agentes de la inteligencia federal y de la policía provincial que están procesados por ellos en las comunidades”.

“Recuerden además que Bullrich viajó a Israel a importar parafernalia represiva y además las doctrinas respecto a cómo emplearlas, es decir, la máquina de represión que Israel desata sobre los palestinos, trasladada a la Argentina, para que el Estado reprima a las comunidades mapuches u otros pueblos originarios”.

“Dice Verbitzky, además hubo publinotas de la prensa canalla argentina, que es abundante, homologando a la resistencia ancestral mapuche con los carteles mexicanos del narcotráfico o las guerrillas colombianas. Hay un montón de asuntos que tienen que ver con la inclusión de las huestes de Mauricio Macri en la derecha redoblante internacional, que están detrás”.

“El PRO gobernó durante nueve años la ciudad de Buenos Aires y nunca pudo con el asunto de los manteros y de repente en enero de 2017, mete en el medio de la agenda a los dos mil manteros que trabajan en la zona”.

“Todo tiene que ver con un disciplinamiento de la sociedad y un modo de ver a esa misma sociedad. Ayer lo que ocurrió fue que 2 mil manteros se rebelaron ante un gesto de prepotencia del gobierno de querer echarlos sin plantearle ninguna otra solución y ocurrieron en pleno Buenos Aires, combates entre dos mil personas desesperadas y las fuerzas de seguridad, que en verdad deberían estar para otra cosa”.

“Lo problemático en este caso es creer que la solución al tema del barrio de Once, pasa por sacar a la gente a balazos, a los golpes o por la fuerza. Lo que necesitas es darle trabajo genuino a esas personas, lugares para eso, contención para sus necesidades. Pero básicamente necesitas una economía que funcione bien, porque si no quién va a comprar y eso no está ocurriendo hoy”.

“Creo que vivimos en una realidad en que el modelo de transferencia de divisas desde el bolsillo de las mayorías hasta las cajas de seguridad de los ricos, algunas fuera de Argentina, no cierra si no se reprime en el medio a los que sobran a los que se quejan”.

“Lo problemático de esto es que el accionar represivo tiene un apoyo irrestricto de un sector muy grande de la sociedad, tal vez muy influido por los medios, que parece creer que el problema de la gente que vende cosas en la calle se soluciona incendiándole las mantes y nunca se solucionaron esos problemas así”.

“Si el gobierno de la ciudad y el gobierno nacional están tan interesados en el espacio público, porque no se fijan en las concesionarias de autos de la Avenida el Libertador, repletas de autos estacionados en cualquier lugar, o en las mesas de los centenares de bares de los barrios de Palermo, porque la verdad que la invasión del espacio público es extraordinaria. Pero parece ser que eso no molesta tanto, que invadir el espacio público si uno tiene un bar y puede pagarle lo suficiente de alquiler al dueño es cool, pero invadir el espacio público si uno es peruano y trabaja en la calle, no es nada cool”.

“Si tanto molesta la evasión fiscal de los manteros, que evidentemente trabajan en negro, podrían darse vuelta por los shoppings de Buenos Aires, donde a veces es muy difícil conseguir un ticket. Aunque parezca mentira, existe la decisión política para ganar votos, y lo van a hacer, van a meter palos para ganar votos, es parte de un modelo”.

“Y yo digo, aunque parezca mentira, a una parte canallita de la Argentina pero muy extendida, le encanta que le metan palos en la nuca a los negros y a los indios, porque la verdad esa gente viene a enturbiar nuestros sueños de un país rubio”.

“Silenciados casi de manera absoluta por los medios de comunicación electrónicos, la represión de ayer en una zona paradisíaca de la Argentina en la Patagonia, de la comunidad mapuche que está ocupando un terreno que dice el estado Argentino que le pertenece a Benetton y dicen los mapuches que no le pertenece a nadie, porque la tierra es de todos y no de una persona que pueda pagarla, llama muchísimo la atención lo que ocurrió allí”.

“Hay gente que es capaz de incendiarse, de terminar su propia vida, antes de ceder a la represión de un gobierno que como está claro, ha producido una gran transferencia de recursos de la mayoría del pueblo, de la mayoría de nosotros a los bolsillos de los que no necesitan nada y solo acumulan dinero. Necesitan justificarlo metiendo palos en la calle, porque reitero, hay elecciones que se ganan metiendo palos en la nuca de la gente. Así lo propuso Carlos Ruckauf, quien dijo que hay que meterle bala en la nuca de los delincuentes y ganó. Bueno, duró poco en el poder”.

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